Acciones de restauración y revitalización no se deben limitar a monumentos y edificios históricos. La arquitectura vernácula también debe ser preservada, bien como instalaciones industriales o de servicios, ya que ésas representan el carácter local y sirven de referencia para la ciudad.

La restauración arquitectónica abarca las partes externas e internas de bienes muebles, inmuebles o naturales que tengan valor significativo para una sociedad: ya sea estético, artístico, documental, científico, social, espiritual o ecológico.

“Preservar el patrimonio cultural tiene una importancia enorme para el crecimiento social y cultural de un pueblo, ya que sus bienes culturales retienen todo un conjunto de informaciones(…), y sirven como documento de las condiciones socio-políticas y económicas de las civilizaciones.”

(Curso de Conservación y Restauración de Bienes Culturales Muebles e Integrados de la Universidad Federal de Pelotas/RS).